Por Enlazando Almas Actualizado el 2 min de lectura
El Jin Shin Jyutsu es una práctica japonesa de armonización que se hace con las manos. Fue sistematizada a comienzos del siglo XX por Jiro Murai y llegó a Occidente gracias a su alumna Mary Burmeister, que la enseñó en Estados Unidos a partir de los años sesenta. Su nombre suele traducirse como «el arte del creador a través de la persona compasiva».
La idea de fondo
Como otras tradiciones orientales, el Jin Shin Jyutsu parte de la existencia de una energía vital que recorre el cuerpo. Cuando circula con libertad, hay equilibrio; cuando se bloquea, aparece el malestar físico o emocional. La práctica busca restablecer ese flujo sosteniendo con suavidad ciertos puntos del cuerpo.
Es una práctica tradicional, sin respaldo científico sobre sus efectos en enfermedades. Pero es sencilla, segura y puede ser un buen recurso para hacer una pausa, respirar y prestar atención al cuerpo.
Cada dedo, una emoción
Una de las formas más conocidas de practicarlo es sostener cada dedo con la mano contraria. Según la tradición, cada uno se relaciona con una actitud o emoción:
- Pulgar: la preocupación.
- Índice: el miedo.
- Medio: la rabia.
- Anular: la tristeza.
- Meñique: el esfuerzo de aparentar, de mostrarse como no se es.
Una práctica de quince minutos
- Prepárate. Siéntate cómodo, con la espalda recta. Cruza los brazos y pon las manos bajo las axilas, con los pulgares hacia afuera. Respira así unos momentos.
- Exhala soltando. Al exhalar, imagina que la tensión baja desde la cabeza, por el cuerpo, hasta los pies. Al inhalar, imagina que la energía sube por la espalda.
- Sostén cada dedo. Rodea con la mano un dedo de la otra mano y sostenlo, sin apretar, entre dos y tres minutos. Respira lento. Pasa al siguiente.
- Elige con intención. Si hoy sientes una emoción con más fuerza, puedes quedarte más tiempo en el dedo correspondiente.
- Cierra. Al terminar, deja las manos sobre las piernas y quédate un minuto en silencio.
Puedes practicarlo a diario, en cualquier lugar: en el transporte, en una sala de espera, antes de dormir. Se combina bien con la meditación y el yoga.
Si algún malestar físico o emocional persiste, consulta con un profesional de la salud. Esta práctica puede acompañar, pero no reemplaza un tratamiento.
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Texto reescrito por Enlazando Almas a partir de un artículo publicado antes en este sitio, tomado originalmente de La Bioguía.


